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Eventos y actualidad

Marc Vidal y la revolución industrial: sin miedo y con criterio

Altira Automations 08-10-2026
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La idea que más nos llevamos del diálogo con Marc Vidal es clara: la inteligencia artificial es el motor de una nueva revolución industrial, y las pymes pueden subirse a ella sin miedo, siempre que no pierdan el criterio.

El pasado 1 de octubre, el equipo de Altira Automations asistió en el Paraninfo de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) al diálogo abierto «El futuro no se espera, se conquista. IA e Innovación». El encuentro reunió a cerca de 300 personas y a representantes de un centenar de empresas de Castilla y León, con el periodista Antonio Renedo como moderador.

La cita formaba parte de Campus Innova-Sostenible, un proyecto de la UEMC con el Ayuntamiento de Valladolid a través de IdeVa, su agencia de innovación. Estas son las ideas que más nos hicieron pensar y lo que, en nuestra opinión, significan para una pyme.

Una revolución industrial, no una moda

Marc Vidal presentó la IA como la herramienta de una nueva revolución industrial. Y no una revolución parcial: en su opinión, transforma cómo conocemos a los clientes, qué servicios ofrecemos, nuestros modelos de negocio y la forma de organizar la empresa.

Nos gustó especialmente una idea: muchas veces no cambia lo que vendemos, sino cómo lo vendemos. Para una pyme, esto es una gran noticia. No hace falta reinventar el negocio para aprovechar la IA; basta con hacer mejor lo que ya se hace bien.

Vidal también comparó este momento con la llegada de internet. Hace treinta años había empresas que dudaban si lo necesitaban. Hoy nadie se lo plantea. Con la IA ocurrirá lo mismo: la pregunta no es si llegará a tu negocio, sino si llegarás tú antes que tu competencia.

Sin miedo, pero con criterio

Se oye a menudo que la IA acabará con nosotros antes de 2030. Marc Vidal animó a no tener miedo, y estamos de acuerdo: el miedo paraliza, y una pyme paralizada se queda atrás.

Pero no tener miedo no significa dejarlo todo en manos de la máquina. Vidal insistió en que los profesionales tendremos que aprender de forma constante y desarrollar pensamiento crítico, criterio y habilidades personales. Incluso planteó que, en poco tiempo, trabajar se parecerá cada vez más a aprender.

En Altira lo vemos cada día: la IA no viene a decidir por nadie, sino a ayudarnos a decidir mejor. Las tareas repetitivas las hace la tecnología; el criterio sigue siendo de las personas.

La puerta abierta: la responsabilidad es humana

Uno de los momentos más interesantes llegó al hablar de los riesgos. Para Marc Vidal, la IA no puede ser mala de origen; como mucho, puede serlo quien la pone en marcha. Y lo resumió con una imagen muy gráfica: si la IA hace algo mal, «es porque alguien le dejó una puerta abierta y alguien le dice que la cruce».

Detrás de muchas fugas de datos o usos indebidos no hay una máquina rebelde, sino un proceso mal diseñado, una contraseña descuidada o una decisión que nadie revisó. Por eso Vidal recordó algo sencillo y muy útil: comprobar y contrastar lo que nos dice la IA.

Es exactamente el principio con el que trabajamos en Altira. Ninguna de nuestras automatizaciones toma decisiones importantes sin que una persona dé el visto bueno. No por desconfianza hacia la tecnología, sino porque la responsabilidad, al final, siempre es humana.

Donde matizamos: reglas claras que dan confianza

Hubo un punto en el que vemos las cosas de forma algo distinta. Marc Vidal advirtió de que hay intereses que alimentan el miedo a la IA para pedir que se frene o se regule, y que eso puede impedir que evolucione. Para explicarlo, puso un ejemplo: si alguien hubiera regulado la electricidad antes de conocer todo su potencial, quizá hoy no tendríamos enchufes ni interruptores.

Compartimos su rechazo al miedo como argumento. Pero nos gustaría darle una vuelta a su propio ejemplo: hoy usamos la electricidad cada día sin pensarlo precisamente porque existen normas que hacen seguras las instalaciones. Nadie instalaría un enchufe sin ellas.

Con la IA, una pyme necesita algo parecido para dar el paso: saber que sus datos y los de sus clientes están protegidos y que nadie va a tomar decisiones por ella sin control. Por eso en Altira trabajamos conforme al Reglamento Europeo de IA y al RGPD. Para nosotros, unas reglas claras no frenan la IA; generan la confianza que muchas empresas necesitan para empezar a usarla.

Qué significa para una pyme de Valladolid

Marc Vidal habló del potencial de Valladolid si conecta sectores como la automoción, la logística, la tecnología y la agroalimentación. Esa transformación no es solo cosa de grandes empresas. Hoy, con la IA, una pyme puede automatizar tareas que antes exigían un equipo entero y competir con empresas mucho más grandes.

La revolución industrial no se gana de golpe, sino paso a paso. Nuestra recomendación para empezar:

  • Elige una sola tarea repetitiva que hoy os quite tiempo: presupuestos, facturas, citas o respuestas a clientes.
  • Automatízala con una persona al mando que revise y apruebe antes de que nada llegue al cliente.
  • Forma a tu equipo sobre esa automatización real, para que sepa manejarla y mejorarla sin depender de nadie.
  • Mide el resultado en horas recuperadas y errores evitados, y decide después el siguiente paso.

El futuro se conquista, pero con las personas al mando

Salimos de la UEMC con la sensación de que el título del encuentro era muy acertado: el futuro no se espera, se conquista. Y en esta nueva revolución industrial, conquistarlo significa usar la IA sin miedo, con criterio y con reglas claras.

Agradecemos a la UEMC, al Ayuntamiento de Valladolid e IdeVa la organización de un encuentro que conecta universidad, empresa y tecnología, y a Marc Vidal unas ideas que dan para muchas conversaciones.

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